El episodio final se estrenará el 24 febrero 2026.
Una comedia sobre la burocracia donde da risa no porque sea tonto, sino porque resulta demasiado familiar.

Si alguna vez has salido del DMV con la sensación de haber envejecido cinco años, esta serie te entiende sin palabras. *DMV* toma un lugar que suele asociarse con colas, irritación y terminales averiados, y lo convierte en una auténtica arena de comedia. No intenta burlarse de los usuarios; al contrario, la cámara casi siempre se queda de este lado del mostrador, junto a quienes deben mantener la compostura en medio del caos diario.
La temporada 1 funciona como una cadena de días de trabajo donde el absurdo nace por sí solo. Los clientes confunden documentos, la tecnología falla “según lo previsto” y las normas cambian más rápido de lo que los empleados alcanzan a acostumbrarse. Pero lo principal son las personas. Los trabajadores no son héroes ni fracasados: son empleados corrientes con sueldos bajos, cansancio y raros momentos de apoyo mutuo. Su humor no depende de soltar chistes en voz alta, sino de una forma de no perder la cabeza.
*DMV* no pretende ser una sátira feroz del sistema público ni cae en una caricatura cruel. La serie trabaja con más sutileza: muestra cómo la rutina crea poco a poco un micro-mundo donde los compañeros se vuelven casi familia y el trabajo se convierte en el único lugar donde te sientes comprendido. No es una comedia de carcajadas constantes, sino de reconocimiento. Y por eso puede enganchar más de lo que su premisa sugiere.
¿Es una sitcom con risas enlatadas?
No, el formato se acerca más a una comedia íntima de oficina.
¿Hay que ver los episodios en orden?
Mejor sí, pero cada episodio es un día de trabajo independiente.
¿La serie se burla de los clientes?
No, el foco está en los empleados.
¿Sirve para ver algo ligero?
Sí, los episodios no están cargados de trama.
¿Habrá continuación?
Depende de las audiencias de la primera temporada.