El estreno tendrá lugar el 13 enero 2026.
La cuarta temporada vale como un balance sobrio de lo que queda de la ambición cuando el éxito deja de ser una excusa.

La cuarta temporada de *Industria* llega cuando hablar de cultura corporativa tóxica dejó de ser algo abstracto. La serie ya no trata del shock de los primeros pasos en el mundo del gran dinero: trata de las consecuencias. Esta temporada es importante porque empuja a los personajes a un punto donde ya no se puede culpar eternamente a la juventud, el estrés y el “así funciona todo”. La ilusión del inicio terminó hace tiempo, y ahora el sistema exige el pago por las decisiones tomadas.
En el centro del conflicto están el poder y el autoengaño. Los protagonistas conocen las reglas del juego, pero ese conocimiento se convierte en una trampa. La carrera deja de ser un modo de realización personal y pasa a ser un mecanismo de control, donde cada paso refuerza la dependencia del estatus, el dinero y la aprobación ajena. La temporada explora una culpa que no se ve como arrepentimiento, sino como desgaste, cinismo y relaciones rotas. Casi no quedan víctimas “limpias”: todos, de algún modo, participan en reproducir un sistema que rompe a la gente más rápido de lo que promete éxito.
Esta temporada encaja especialmente con quienes valoran series sobre un entorno más que sobre héroes individuales: dramas lentos sobre identidad profesional, compromisos morales y el vacío detrás del éxito. Para nuevos espectadores, la entrada puede ser dura: la serie no explica conflictos previos ni suaviza caracteres. Si esperas un argumento más dinámico con una división clara entre “los buenos” y “los culpables”, *Industria* puede parecer fría e incluso repelente.
También hay motivos para dudar. El ritmo sigue siendo deliberadamente espeso, con diálogos largos y sin las culminaciones habituales. La distancia emocional entre la serie y el espectador puede sentirse más fuerte que antes. Algunas decisiones de trama resultan discutibles, y el foco en el derrumbe interno corre el riesgo de sonar a repetición de motivos conocidos. Esta temporada no busca sorprender: insiste en que la degradación puede ser silenciosa y casi imperceptible.
¿Hay que ver temporadas anteriores?
Sí, la temporada 4 se apoya directamente en lo ya ocurrido.
¿Cambiará el género en la nueva temporada?
No, sigue siendo un drama sobre el entorno corporativo.
¿Será una temporada más dinámica?
El ritmo se mantiene contenido y centrado en diálogos.
¿Es la temporada final?
Oficialmente la serie no ha sido anunciada como finalizada.
¿Habrá temporada 5?
Aún no hay información sobre renovación.