
Orion es un niño que le teme a todo: a los perros, a las alturas, a la oscuridad. Especialmente a la oscuridad. Duerme con la luz encendida y se inventa miles de maneras de evitarla. Un día, la propia Oscuridad entra en su habitación: una entidad enorme, amable, pero un poco torpe, que quiere demostrar que no es aterradora. Para convencer a Orion, la Oscuridad le propone emprender un viaje nocturno por la ciudad. Así comienza su inusual amistad, llena de situaciones divertidas, descubrimientos y el gradual enfrentamiento de sus miedos.
La película es ligera, cálida y muy conmovedora. No hay villanos, solo miedo, que se puede vencer si se le mira de cerca. Los visuales son vibrantes, la ciudad nocturna se ve mágica, y la banda sonora es acogedora. El doblaje es excepcional: Paul Walter Hauser como la Oscuridad es un placer por sí mismo.
¿Para quién? Para niños de 6 a 12 años y adultos que quieran ver algo amable y sin estrés. La calificación de 6.5 en KinoPoisk es promedio, pero este es precisamente el caso en el que los números son engañosos. Míralo para sonreír y recordar que la oscuridad no es un enemigo, sino simplemente parte de la noche.